Estos relatos son independientes el uno del otro; no obstante, si la curiosidad te puede, puedes leer el primer relato."La lluvia empapaba la ciudad y resbalaba por las ventanillas del coche; en el asiento trasero, el vaho de nuestra respiración nos aislaba de miradas ajenas.
Durante largas tardes de invierno creamos un mundo propio, alejado de aquellos de quienes no podíamos huir; lejos de ogros y brujas, de temores y miedos.
El primer beso fue algo natural; debía llegar, tarde o temprano, coloreando nuestros amistosos abrazos con un matiz sexual que nos convirtió en amantes. Deseábamos desnudar con las manos los cuerpos que tantas veces habían ardido con nuestras miradas. El placer nos unió, enlazando conversaciones con caricias, bellas palabras mientras mordías mis muslos; yo volaba lejos gracias a tu lengua, a paraísos de jadeos, me elevaba hasta las cumbres del cielo, más allá de mi yo mundano."



