23 julio 2005

Mala memoria

Acarició su mejilla y posó sus labios en otros labios, otra vez. Mañana no recordará su nombre, no buscará sus ojos en la penumbra de un bar. Nada distinguirá su mente de ese beso de otros. No hallará diferentes sus caricias de otras muchas, ni serán inolvidables los momentos vividos en esos brazos.

Quedará en su mente un borrón de una cuenta que aumenta noche tras noche, cuerpo tras cuerpo, mientras sus ojos verdes retienen tan sólo un perfil tremendamente similar a aquel que un día logró prender su corazón y grabarse en su memoria.


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