23 agosto 2005

¿Seducción?



















Mi mirada es fuego que abrasa, pero no temas, no peligra tu vida.

Si tardas un poco más voy a derretirme... el calor transforma mi respiración en jadeos incontrolados.

No sabes hasta que punto faltas tú en este sofá. También faltan tus manos en mi ombligo, recorriéndome la piel.

¿No ves mis ojos? Suplican tu presencia, lanzan gritos de protesta ante tu inmovilidad.

¿Quieres jugar? Juguemos, no serás tú quien resista mis insinuaciones.

¿Que deseas? Te seduciré con mis labios entreabiertos, dibujando palabras que jamás me atrevería pronunciar en voz alta. Abriré mis brazos y disfrutaré del premio que te espera si te acercas.

¿Demasiado directa? La espera no siempre es placentera, y a mí me está resultando exasperante.

¿Tienes miedo? Del placer al dolor hay un paso, y no pienso darlo. Te lo prometo.

¿No vienes? Está bien, lo haré yo sola.

Y las caricias se multiplicaron

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