11 agosto 2005

Éxtasis

Se sentía embriagada de placer, borracha de necesidad, embargada por un impulso irresistible que la invitaba a acariciar su piel.

Sus pechos firmes estaban endurecidos, y sus pezones respondían a sus caricias con un ligero cosquilleo.

Suave, descubría los recodos que pasaban inadvertidos a su amante, convirtiendo su mente y sus dedos en una única intención. Deslizando sus manos entre los muslos, recorriendo las curvas aprendidas de memoria.

Embelesada, cautivados los sentidos, perdida la razón entre las sábanas.

Y en ese momento final, pletórico de sensaciones, se siente invadida por el éxtasis, anchos sus pulmones y prolongado el suspiro que la lleva a la cumbre, que la empuja al vacío, que la deja rendida, agotada, relajada. Y se duerme, entre las sábanas, dulcemente mecida por el recuerdo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Considero que te expresas muy bien mas sin embargo te faltó mas pasion en tus palabras y en tu descripsion.