26 septiembre 2005

Despertar

Fueron tus dedos fríos sobre mi piel desnuda los que me despertaron de tan largo letargo, dibujaste con tus labios el oscuro camino del deseo, besándome la espalda, adormilando el miedo, evaporando el dolor.

Mi piel se estremeció entre tus manos y cada partícula de mi ser dejó atrás la negrura de tu ausencia, inventaste formas de amar modelando con tu aliento la pasión naciente. En tus ojos reconocí mi reflejo, convirtiéndome en causa y efecto de mi cuerpo.

No paré tu avance inexorable por mis muslos, te permití inundar mis recovecos con saliva ardiente, arrancando de mis labios gemidos nunca concebidos.

Y al final, el último resquicio de mí se rindió a tu cuerpo, escondiéndome en tu pecho, refugiándome en tus brazos.

No hay comentarios: