26 octubre 2005

Mentira

Me refugio en sus brazos, con la furia de quien se sabe vencido. Rendida a ti pero durmiendo en su pecho, la culpa aflorando a mis labios, pronunciando las palabras envenenadas que le alelan y me permiten una escapada más, unos metros más cerca de ti.

Me escapo, evitando sus miradas inquisidoras, murmurando apenas una excusa a medio fraguar. Para acudir corriendo a tu lado, llenarme de caricias prohibidas, de sexo provocativo y dudosamente inocente, de gemidos incontrolados, de mentiras pronunciadas a flor de piel y deseo.

Sabes, sé, sabemos, que esto no nos llevará más allá de la cama de un hostal. Presentimos que esto no es más que la pasión desbocada de dos cuerpos anhelantes.

Pero cuando estoy en tus manos, cuando tembloroso recorres mi vientre camino de mi sexo, cuando al borde del orgasmo me agarro desesperada a tu pelo,... Nada importa, nada existe más allá de nuestros momentos tras la luz de un neón que anuncia habitaciones por horas.

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