14 diciembre 2006

La suavidad de la humedad

Me sumerjo
entre las sábanas húmedas de sudor, llenas de gemidos

locura y pasión desenfrenada
siento como atrapas mi pezón entre tus dedos
reteniéndolo
erizándome la piel

mis labios en tu vientre
descendiendo
tan l e n t a m e n t e


que provoco un suspiro de placer
involuntario


mi lengua recorre los rincones de tu sexo
paladeándolo
saboreándote


y de repente un suspiro más grave llena la habitación
tu mano en mi pelo
un espasmo y el final amargo entre mis labios.





.

27 marzo 2006

Algo que sentir

Placer...

entre mis brazos los tuyos,
arañarte la espalda,
jadearte en el oído,
sentirte penetrándome.

Deseo...

piernas abiertas al infinito,
lamer tu sexo inquieto,
acariciar tu cuerpo,
ansiarte una y otra vez,
fuego eterno que no consume.

21 marzo 2006

Pereza

Tumbada en la cama, abandonada al placer de su cuerpo desnudo rozando las sábanas, dejando volar el pensamiento por la espalda de quien ocupa su cama.

La pereza que hace años sentía por desvestirse se había cambiado por la reticencia a levantarse y abandonar el lecho en el que tanto había disfrutado.

Rememoró las caricias tímidas, sus pezones alzándose desafiantes, su cuerpo ansioso, su sexo húmedo. Volvió a sentir el sabor amargo en sus labios, el pene erecto en su boca, la lengua recorriendo sus otros labios.

Y mientras pensaba, una mano recorre la curva del muslo cómplice, deteniéndose en ese culo tantas veces agarrado con pasión, sintiéndose de nuevo excitada. Casi sin darse cuenta, rozó con su pelo la nuca de su amante y apretó el pecho contra su espalda.

Él despierta y la mira con el brillo del deseo en los ojos. Un beso, húmedo y largo, sella la petición: Ámame, que me da pereza volver al mundo real.

14 marzo 2006

Viuda Negra


Te siento, en cada una de mis gotas de sangre...

DESEO

oxidándome la razón,
transformándome el pensamiento,
perdiéndome en la obsesión,


TUS MANOS

MI PECHO

tres segundos para estallar

una eternidad para recordar

.
.
.
.

tus dedos acariciando mi sexo húmedo y palpitante,
mi lengua recorriendo el universo de tu pene erecto.

DOS CUERPOS

un movimiento

UN ANIMAL INSACIABLE

mi ansia

UNA NOCHE ARDIENTE

la última para ti porque luego

.
.
.
.

voy a comerte.

07 marzo 2006

Maligno Influjo


Tú,
maldito bastardo...
¿Cuándo empecé a odiarte? ¿Cuándo transformé ese odio en amor? ¿Qué beso forzado fue el primero en ser deseado? ¿Cuántas noches te he esperado ansiosa?
Tú has sacado lo peor de mí, robándome la inocencia, pisoteándome, anulando mis defensas, seduciéndome. Y ahora que soy tuya, ¿me abandonas?
Sustituyes mi firme determinación por unos labios tímidos y unas tetas incipientes. Desdeñas mi habilidad y ensalzas su inexperiencia.
Se parece tanto a mí hace unos años... ¿Hubo otras antes que yo? Claro que sí. Esas otras manos también se volvieron amantes. El miedo también abandonó esos otros ojos. Y ahora, ¿pretendes alejarte de mí? Cuan iluso eres.
¿Crees en serio que te dejaré marchar?

NUNCA

Sintió como el hierro penetraba suavemente en el corazón. Él abrió los ojos y la miró un instante. Cuando lo comprendió ya estaba muerto.

01 marzo 2006

Hoguera

Son tus labios caricias aterciopeladas escondidas entre ásperas sábanas,
enloquecedores y vibrantes,
suspiros deslizándose por mi vientre.
En tus manos me quemo,
entre tus brazos ardo.
Tus ojos llama que enciende mi deseo,
dedos recorriendo mi espalda sudada,
fuego que me consume,
extasiándome,
desesperándome.
Soy toda piel, y mi piel es la tuya.

21 febrero 2006

Obsesión

Desde aquella tarde en que me asomé a la ventana veo su cuerpo en todas partes. Imagino cómo sería tocar la piel suave y tersa de su pecho, o meter mi nariz entre el vello rizado de su pubis, oler la gata que se pasea frente a mí.

Porque estoy segura de que ella sabe que miro. Tiene que saberlo. Cada noche espío sus movimientos felinos a través de los visillos transparentes de su habitación. Cada noche la oigo gemir con las ventanas abiertas mientras su novia recorre con su pasión los rincones ocultos de su cuerpo.

Y al final, siempre se sitúa sobre su amada, con una rodilla a cada lado de su cara, dejando que la lengua experta le provoque un orgasmo abrasador, mirándome mientras llega al clímax, abriendo con sus manos crispadas las cortinas de la habitación. Mostrándose.

Y yo no puedo evitar ver que esos ojos me miran y me persiguen por la ciudad, obsesionándome.

14 febrero 2006

Fantasía envolvente

En mi mente tu imagen juega a perturbar mi tranquilidad. Ese trocito de piel que alcancé con la punta de mis dedos va haciéndose grande a medida que se oscurece el día. Son mis noches eterno delirio de pasiones imaginadas, besos robados, caricias perniciosas subiendo por la curva de tu espalda. Es tan grande el dominio que ejerces sobre mí que mis manos no me obedecen, y no paran de juguetear con mis pezones, intentando en vano que aparezcas para morderme.

Mi razón no puede parar los movimientos rítmicos que mis caderas ensayan, tan embriagada de tu aroma que soy incapaz de pensar y me muevo en la cama, rozando con mi cuerpo desnudo la calidez de las sábanas, como una gata en celo que necesita ser saciada.

El inicio de tu espalda que mis dedos tocaron aquella noche me ha convertido en un animal ansioso, con la excitación a flor de piel y la humedad persistente de mi sexo llamándote.

Ese instante me ha convertido en mujer.

06 febrero 2006

Fóllame

No me vengas con historias,
¿no ves que me tiemblan las manos?
¿no notas mi respiración acelerada en tu cuello?
¿no sientes mi humedad en tu rodilla?
¿no intuyes mis movimientos en tu cadera?

Si es cierto que me deseas, bésame,
no dejes que mis labios inflamen el aire que nos rodea.
Si de verdad mi tentación es enorme, fóllame,
no dejes que mi ansia consuma mi piel y embriague mis sentidos.

Fóllame,
sin parar un solo momento,
sin dejarme respirar,
sin darme tiempo a pensar.

Fóllame,
te lo suplico,
te lo ordeno,
te lo imploro.

Fóllame.

23 enero 2006

El duelo

Lo que sigue a continuación se escribió en el bar "Il Tempo" (El molinar - Mallorca), el pasado jueves 19, a eso de la medianoche, mientras escuchábamos un dueto Hardrockero (Black Jack). La inspiración nos llevó a hacer un duelo poético, que ahora transcribo aquí, aprovechando para dar las gracias a los que participaron (Dani, Álvaro y Lourdes). Fue genial.



Un gesto suave,
una mirada intranquila,
hermandad que se transforma,
deseo,
lujuria,
pasión.
Le miro y sus labios me llaman,
me acerco y mis manos tiemblan.
Suavemente me mata,
dulcemente me pierde
su mirada.

Sherezade (Yo misma)


¿Es verdad que las montañas
esconden el nido del Águila?
¡Es verdad que el vuelo del águila
determina la soledad del nido!
Yo quiero estar en la soledad de tu nido
volando con la inquietud del águila
en la soledad de tu nido

El Halcón de Palencia (Álvaro)

La piel de tus pantalones
se ciñe, se confunde
con tus piernas.
Y mi deseo, ardiente, insaciable,
crece y se expande,
acercándose, acariciándote.
Quiero ser cuero

Sherezade

Tal vez el momento sea eterno,
mírame a la cara y dime
que no estamos sino tú y yo,
solos con tu guitarra
en esta habitación.

Lourdes

He nacido en tus labios,
me he perdido en tus ojos,
robándote el fruto
de tu sexo.
Amor,
no existe, es el deseo frustrado
de mi miembro en tus labios.
Pasión,
es lo que ocurre en mi mente,
al intuir tu corazón bajo tus pechos.
Deseo,
es lo que ahora mismo se manifiesta
entre mis piernas.

Sherezade

"Noches"
Noches en soledad
Miedo
Miedo es soledad
¿Porqué?
Porque es duda
duda
dudar no es duda
si dudas en soledad
Miedo, ¿porqué?

El Halcón

¿Por qué lo haces?
¿Por qué me besas con pasión,
mordiéndome con desespero?
Si luego huirás lejos,
dejándome sola con mis dudas y mi miedo.
Mi conciencia martillea
el rincón oscuro de mi mente donde aguardo
que vuelvas a besarme otra vez.

Sherezade

Yo no sé hablar de deseo
¡Quizás, porque no te conocía!
Ahora que te conozco,
a ti deseo,
o a ti desconocida.

El Halcón




02 enero 2006

Deseo


Puedo sentir tu aliento cortante en la nuca, erizándome el vello, quemándome la piel.
Noto en mis muñecas el tacto áspero de las cuerdas que me inmovilizan, obligándome a seguir erguida mientras tú deslizas las manos por mi espalda.
Provocas el miedo, alargando la espera, atrapando el tiempo en este mundo de desesperado erotismo.

Te deseo...

No me obligues a llamarte, no quiero ser la que pierda el juego otra vez. Temo y deseo tu castigo, el momento en que tus dedos se conviertan en garras, ese instante en que te agarras a mi pelo y me obligas a mirarte a los ojos, a suplicarte que me beses, que me muerdas los labios hasta hacerme sangrar.
Te apoderarás de mí, clavándome los dedos en las caderas, poseyéndome con furia desbocada, provocando en cada embestida más dolor y más placer, haciéndome perder el sentido.

Te deseo...

No me obligues a confesarlo, quiero que estos instantes duren para siempre...