21 febrero 2006

Obsesión

Desde aquella tarde en que me asomé a la ventana veo su cuerpo en todas partes. Imagino cómo sería tocar la piel suave y tersa de su pecho, o meter mi nariz entre el vello rizado de su pubis, oler la gata que se pasea frente a mí.

Porque estoy segura de que ella sabe que miro. Tiene que saberlo. Cada noche espío sus movimientos felinos a través de los visillos transparentes de su habitación. Cada noche la oigo gemir con las ventanas abiertas mientras su novia recorre con su pasión los rincones ocultos de su cuerpo.

Y al final, siempre se sitúa sobre su amada, con una rodilla a cada lado de su cara, dejando que la lengua experta le provoque un orgasmo abrasador, mirándome mientras llega al clímax, abriendo con sus manos crispadas las cortinas de la habitación. Mostrándose.

Y yo no puedo evitar ver que esos ojos me miran y me persiguen por la ciudad, obsesionándome.

3 comentarios:

Sergio dijo...

¿Ves? Me recuerda a la mía de hoy... casi exactamente el mismo pensamiento, enfocado desde otro punto de vista más mordaz y explícito. ¿qué pasa, hemos pensado en lo mismo?
Me estás asustando...

Adoro los gatos ¿te lo dije?

principemestizo dijo...

bueno ya veo que esto terminara en romance, jajajaj me gusto mucho tu post , la verdad eres grandiosa!!!

Kepa dijo...

Lo sabe, claro que lo sabe....

Lo sabrías tú si fueses ella....o no?....

Una delicia.

Besitos.