05 junio 2007

Narcisismo


Indiferente, su reflejo la mira atentamente. Ella se siente independiente, quiere amar ese cuerpo que se le presenta, complaciente, frente a sus ojos. Agarrar sus pechos, lamer su sexo. Imagina que la tumba sobre la cama, silenciosa y laxa. Se inventa los gemidos ahogados, su respiración agitada, su placer contenido.

La ama, con pasión y desespero, con ardor imparable, con ansia e inquietud. Pero no se mueve. Un leve gesto bastará para romper la imagen implorante que la observa.

Se desliza el deseo entre sus muslos, húmedo y febril. Quieta, percibe latidos frenéticos que la enardecen. Y espera, resiste, hasta que la pasión le nubla los ojos y se rinde a la tortura. Sus dedos se centran en la espiral de su cuerpo, cada vez más cerca, más veloces, instrumentos de su obsesión arañándole la suave piel de su estómago.

Las contracciones de su vientre se diluyen, y aletargada observa como su amada la mira con deleite, brillantes los ojos, sudada la frente, relajados los sabios en una sonrisa satisfecha.

2 comentarios:

j dijo...

Vaya post te salido. Impresionante. Y qué foto.
Se lo llevaré a Jacqueline para que sepa hasta qué grado de belleza y emoción se puede llegar en su carta lección.
Mi más rendida admiración.

Anónimo dijo...

A eso se lo llama "dejarse llevar", es perfecto..
Saludos