08 julio 2007

Cómplices (segunda parte)

Él se acercó a la chica y se tumbó a medias sobre ella para poder acariciarle los pechos a gusto, atrapando sus pezones entre los dedos, mordiéndolos, apretándolos hasta el punto de dolor placentero que tanto le gustaba. Laxa y obediente, se dejaba hacer entre gemidos y suspiros, rozando con las uñas la espalda de su amante, acariciando todo lo que sus manos lograban alcanzar.

Dirigió sus dedos hacia el sexo cada vez más mojado y deseoso de caricias y empezó a tocarle el clítoris suavemente, casi imperceptiblemente, dando rodeos para intensificar la sensación de anhelo. Mordió su cuello, sus labios, sus brazos; endureció sus caricias, dando paso a los pellizcos y resbalando en la humedad de la pasión. Con una sonrisa pícara y maliciosa, cogió con fuerza los pezones de la chica y tirando ligeramente de ellos le dijo:

- Ponte a horcajadas sobre mí. Tengo hambre.

Empezó a deslizar su lengua desde el ombligo hasta las nalgas, mordiendo todo lo que quedaba a su alcance, transformando los gemidos en gritos que rompían el silencio. De pronto, aprisionó el clítoris entre los dientes, inmovilizándola y jugando a introducir sus dedos en la vagina; ella contrajo sus muslos, enterrando la cabeza de su amante en su sexo, hasta estallar en convulsiones, movimientos serpenteantes y ronroneos guturales.

Aprovechando el orgasmo femenino, él se liberó del abrazo de los muslos sudorosos y se colocó detrás de ella de rodillas. Su pene volvía a estar en plena excitación, así que lo colocó suavemente junto a los labios dilatados. Ella no se movió; sabía que lo hacía para que se recuperase del orgasmo y para provocar un segundo clímax alucinante, así que se concentró en evitar el movimiento instintivo y esperó mientras él le acariciaba el trasero y le metía lentamente un dedo por el culo, lubricándolo con los fluidos que ahora recorrían su miembro. Poco a poco fue metiéndole y sacándole el dedo, añadiendo otro cuando veía que la lubricación era suficiente. La ayudaba a contenerse cogiéndola del pelo para que mantuviera la espalda arqueada. Podía sentir los pálpitos del clítoris en su glande, la piel erizada y la respiración acelerada de la chica.

Cuando vio que ella estaba completamente lubricada por detrás la penetró varias veces y luego se retiró para observarla. Podía ver su sexo humedeciendo sus muslos, esperándole; y ella, juguetona, arqueando la espalda para mostrar su cuerpo en todo su esplendor. Pero él quería algo más. Volvió de nuevo a la estrechez que tan bien le había acogido antes y empezó a moverse pausadamente, incrementando el ritmo paulatinamente; sin dejar de pellizcar y acariciar el clítoris, advirtiendo como sus dedos se escurrían entre la sedosa piel empapada. Cuando supo que se acercaba el final, agarró las nalgas de la chica con fuerza y se derramó en sus entrañas, sudoroso y febril.

Retirándose muellemente, le susurró al oído que se recostara en las almohadas y abriese las piernas para poder conducirla al segundo orgasmo. Sin dudar, ella se dio la vuelta y se reclinó, brindándole una mirada licenciosa e impúdica, completamente sumida en las aguas de la fogosidad.

(Continuará...)



La foto es de Giuseppe Sarcinella





9 comentarios:

Cabezota sin remedio, corazón enorme dijo...

Pero, ¿habrá mas?

Félix dijo...

Pero sigue... por favor, sigue... sigue...

Sherezade dijo...

je je je

Claro que habrá más, ¿qué hombre decente deja a una mujer con las ganas?

Un hombre libre dijo...

Eso espero, que no la deje con ganas.

Besos, UHL

noimporta dijo...

Felicidades.
Considero que es muy difícil escribir relatos eróticos sin caer el la vulgaridad o provocar vergüenza ajena.
Me gusta tu blog y seguiré visitándolo.
Un saludo.

Sherezade dijo...

noimporta: me ruborizas :)

ICC Rikkü dijo...

Me encantan tus relatos... Este en concreto es el que más me gusta. A ver cuando sale la tercera entrega ;p

Flavio dijo...

¿Planteas el cuerpo masculino como objeto de deseo (visual, conceptual...)? ¿O este papel lo dejas exclusivamente para el femenino?

Sherezade dijo...

icc rikkü: Pronto, muy pronto.

Flavio: Planteo ambos cuerpos como objeto de deseo, aunque en algunos relatos (como en este) el cuerpo femenino tenga más protagonismo. Al fin y al cabo, qué son nuestros cuerpos más que un medio para llegar al placer?