Tu mano se cierra sobre mi muñeca y me impide escapar. Sucumbo a tus besos y mi respiración se acelera. Sigo intentando deshacerme de tu abrazo, pero caigo por los acuíferos del deseo, empapándome sin que tus dedos cedan ni un milímetro. Inmovilizada en tus brazos, esclava de mi propio deseo, encadenada a tus ojos, atada a tus labios. Voz muda que grita en silencio sin desear que me sueltes. Es tan intenso el placer que cede paso al dolor, para regresar y demostrarme que soy capaz de disfrutar más.Me entrego sin replicar a la firmeza de tu sexo, olvidada mi batalla perdida. Doblegando mi voluntad a tu cuerpo, estallando en gemidos mal disimulados, ahogándome en las olas del deleite. Existo por, para y únicamente en ti. Me inventas con tus caricias y me consumes en tu cama. Diosa sometida entre tus sábanas.



10 comentarios:
quién fuera tu amante... qué sensual eres...
jesus
me ha gustado, describes de maravilla... vuelvo vuelvo
Jesús: a ver si le convenzo para que os describa sus impresiones ;)
Blanche, muchas gracias. Te estaré esperando
saludos!! tu pensamiento he imaginacion es mas fuerte que tu voluntad de escribir, y tan maravilloso te expresas que siento como una parte del espacio quiciera acomodarlo como lo has pensado.
Pues sí, lástima que a veces no baste con confíar. Pero, ya sabes, las historias, historias son. Y a mí que me salen esos puñeteros finales felices, cuando me chiflan los que no lo son, buaaaaa :'(
Te leí esta mañana, eres uno de mis oasis en clase ;)
Mi último beso del día es para ti.
(K)
Las cosas del deseo, que viene sin avisar y no se va.
Me han encantado esta frase:
Me inventas con tus caricias y me consumes en tu cama.
Buenas noches.
Victor: me alegra haberte llegado :)
Eva: a mí me gustan tus finales, felices o tristes, porque me encanta como escribes :D
Cabezota sin remedio: y si algún día se va, tendremos de qué preocuparnos ^_^
Nosotras mismas: Estoy orgullosa de esa frase, muchas gracias :)
No hay un buen amor, ni acto amoroso, que no lleve implícita la marca del dolor.
Y hay momentos que nuestra mente dice no y el deseo nos puede.
Besos contenciosos.
Tienes toda la razón Ignacio.
El día en que podamos resistirnos para siempre al deseo...
ese día moriremos.
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