16 agosto 2007

La oficina

Me empujas contra la mesa, obligándome a apoyar las manos sobre la dura superficie de madera. Te siento tras de mí, respirando con la dificultad de quien es presa del deseo feroz, caliente y cercano, mordiéndome el cuello con avidez, deslizando la lengua por mi nuca y las manos por mis muslos.

No acierto a moverme, la pasión del momento me mantiene quieta y solícita, mientras subes mi falda y dejas al descubierto mi ropa interior. Recorres con tus dedos la tela húmeda de mis braguitas, provocándome, bajándolas con suavidad, temeroso de que te diga, indignada, que pares.

Miro a mi alrededor, y no acabo de creerme que estemos en mi oficina, expuesto mi sexo ante ti, desabrochada la camisa, erectos los pezones, empapada de lujuria y perversión. No quiero gritar y ahogo mis gemidos en la sensualidad del momento, centrando mi atención en el pene que se acerca y me penetra, lentamente al principio, con violencia comedida a medida que coges confianza.

Sabes que me gusta, que me muero por dentro cada vez que la siento entrar; tienes la seguridad de que disfruto, pero pretendes oírme vociferar mi impudicia, y me agarras fuertemente de las caderas, acercas tu boca a mi oído y estallan las palabras obscenas, la reproducción de tantas escenas, vividas o no, en las que yo soy protagonista, y siento como una oleada de placer sube desde mi entrepierna hasta mi garganta y se derrama en forma de gemido, un sonido tan animal, tan cargado de lascivia, que nos conduce a un orgasmo intenso, denso, demoledor.

Al observar mi mesa y ver el teléfono descolgado, los papeles desordenados, la mancha de sudor que dejaron mis manos,... sé que nunca podré volver a trabajar sin que el sexo inunde mis sentidos.

Imagen extraída de www.angelplace.com


12 comentarios:

IGNACIO dijo...

Mejor así, trabajando siempre con el sexo inundado de sentidos, esa postura es de sumisión grata y complacida, me gusta sobre todo cuando empujas endiabladamente y los senos bailan a la par del movimiento.

Muy intenso.

Besos.

Silvia dijo...

Joder, estoy ahora mismo en la oficina, y con el cuelgue que tengo por uno de mis compañeros, me he puesto mala... jeje. Me gustó mucho el relato, me recomiendas que lo ponga en práctica? Uf, que va no me atrevería nunca. Además, tendría que ser él en este caso en dar el primer paso, no?

Sigue así, escribes de lujo.

Un beso.

Eva dijo...

Niña, me han entrado unas ganas extrañísimas de ir a trabajar...
;)
Un beso grande, amore.

j dijo...

Saludos Shere. Qué bueno volver al trabajo aunque de momento sea sólo para leerte y fantasear. Yo miro a mi alrededor y no veo a ninguna con posibilidades de aceptar lo que propones. Quizás debería de cambiar de trabajo. Un beso.

Cabezota sin remedio, corazón enorme dijo...

Pues dicen que dónde tengas la olla no metas la poll........

Amly dijo...

Saber que uno recuerda momentos bellos de pelicula... Se calienta , suspira y se corre al recordarlos. Mas si eran cogidas espectaculares y uno los vivió desde el primer momento...

Sherezade dijo...

Ignacio: intenso como tú :)

Silvia: pues ya sabes, pásale la url y espera a ver qué pasa ;)

Eva: evita las ganas de trabajar, conserva sólo el deseo :)

j: Es un escrito para evitar la depresión post-vacacional. Siempre puedes ir a la oficina de noche, con alguien que sí esté dispuesto :P

Cabezota sin remedio: eso dicen, pero aquí, de lo que dicen, hacemos más bien poco caso ;)

Amly: Ciertamente, hay experiencias que uno no olvida jamás :)

Sergio dijo...

Buena forma de volver a trabajar...

xmariachi dijo...

vaya, acabo de llegar a la página, están bien estos relatos. Me he puesto palote... si te vale como halago.

ps. co, sergio! también por aquí? me parece que hemos seguido el mismo camino... :)

Sherezade dijo...

Sergio: y que lo digas, siempre es bueno sacar el lado positivo de las cosas... ;)

xmariachi: gracias por el cumplido, y espero que siga provocándote placer leerme :)

Jesus Dominguez dijo...

Joder, como me has puesto!

Sherezade dijo...

Para eso estamos, Jesús, para eso estamos...