22 octubre 2007

Por mi propia voluntad

Pasaste frente a mí y te sentaste en la silla vacía de mi derecha; despacio, permitiéndome observarte detenidamente; disfrutaste de la turbación que provocó el cruce de nuestras miradas cuando terminé de examinarte, y supiste que me gustabas por el rubor que asomó a mis mejillas.

En ese momento empezó un juego en el que sólo tú conocías las reglas; me deseabas, y nada iba a impedirte que me tendiera en tu cama... por mi propia voluntad. Sacaste a relucir tu sonrisa, esa que te marca un hoyuelo encantador, para provocar mi interés, mis ganas conocer el secreto de tus ojos marrones. Dos besos inocentes en la mejilla marcaron el inicio de mi caída.

Tu cuerpo se convirtió en el centro de mi espiral; podía sentir tu presencia cuando aparecías en una fiesta, llamándome, y me lanzaba desesperada en una absurda carrera hacia el breve contacto de nuestros cuerpos al acercar mi pecho al tuyo para el saludo de rigor. Mis manos fueron acostumbrándose a tocarte el antebrazo, el hombro, la rodilla; y con cada avance mi corazón se desbocaba, temerosa de tu reacción. Se alargaron las palabras de cortesía; las sonrisas se hicieron más cómplices, se multiplicaron y llenaron nuestras conversaciones. Y yo seguía sin saber que anhelabas mi cuerpo ansioso, víctima de mi propia ceguera, luchando sin saber muy bien lo que debía evitar.

La primera vez que sentí tu aliento en mi cuello creí que me derretía, un escalofrío recorrió mi columna vertebral y provocó la inmediata reacción de mi sexo; por primera vez, noté la humedad de una manera tangible y terrenal. Seguiste tu camino tras acercar tus labios a mi nuca y depositar un beso tierno y demoledor; me dejaste con ganas de más y una dulce quemazón en la piel.

En un bar rompiste mis barreras y me besaste, entrelazamos nuestras lenguas con la avidez de dos adolescentes, nuestras manos se deslizaron sobre la ropa buscando rincones vedados; te seguí a casa sumida en mi propio interior, percibiendo mi feminidad desatada, enredándonos en cada portal, buscando tus caderas con las mías, inquiriéndote erecto y febril.

Al cruzar el umbral te inmovilicé contra la pared y fui desprendiéndome de la ropa mientras mis labios recorrían tu cuerpo. Mis ojos atravesaron tus pupilas y me dirigí a tu habitación únicamente en ropa interior; sensual y lujuriosa. Segura de mi misma, me tumbé en la cama y gocé al verte acercarte; creyendo conquistarte sin saber que me tenías dónde me querías: en tu cama... por mi propia voluntad.


12 comentarios:

j dijo...

¿Estás segura que fue por tu "propia voluntad"? ¿o no fue más bien una progresiva pérdida de voluntad?

Sherezade dijo...

E aquí la gracia del relato, j. Uno puede pensar que está haciendo algo por propia voluntad cuando realmente obedece otros designios...

besitos

j dijo...

Vaya, ya siento haberlo destripado.

jesúsb dijo...

si es que está ud. hecha una cachonda.
:)

panterablanca dijo...

Hola! Escribes muy bien y tu blog me parece muy interesante. Volveré. Un lametón de pantera.

Sherezade dijo...

j, no te preocupes, que está para eso :)

jesúsb: ciertamente, no soy de las que se quedan en el primer beso :P

panterablanca: encantada de conocerte y bienvenida

Besos a tod@s

Anónimo dijo...

Creo que es el primer comentario que hago. Te sigo desde que te descubrí, hará unos meses (desde la web de jesus, al que felicito de nuevo por sus dibujos y sigo esperando que me mande los tlfs de sus modelos :P)

me encantan tus poemas, son inventados o reales?
lo digo porque en el resto parecía que tenías pareja y este parece un ligue.

Es genial el equilibrio que consigues entre sexo y erotismo y tu maestría con la palabra. Elegante, conciso...
para mí hermoso casi todo lo que escribes.
gracias

ferrett

Sherezade dijo...

Ferrett: encantada de tenerte por aquí :)

Mis poemas y relatos son básicamente inventados, aunque a veces se basan en experiencias (mías o de los demás) que transformo para que resulten más atractivas.

Besitos caóticos

P.D.:Si consigues los tlfs de las modelos de jesús, dile que los comparta :P

jesúsb dijo...

eh! de eso nada! ¿No escucharon eso de que "en toda guerra un agujero es una trinchera? pues eso ;P

Anónimo dijo...

vaya, me quedaré sin saber si tienes novio o no :__(

ferrett

Sherezade dijo...

Ferrett, la duda, en este caso, forma parte del erotismo :P

pandora dijo...

un relato genial!!!!!!! erotismo, sensualidad desde la primera línea.

un beso desde mi caja.
pandora.