28 abril 2008

Agua caliente

Aprovechas mis momentos de debilidad para conquistarme, cuando cansada me meto en la bañera ardiente y mi piel se torna más sensible, cuando los aromas de las sales de baño me adormecen, cuando cierro los ojos y me dejo mecer por la música chill out,...

Entonces entras como una sombra silenciosa y te sitúas tras de mí. Tus manos se sumergen en el agua rodeando mis brazos, subiendo hasta los hombros, los recorres en círculos y me susurras al oído cuánto te gusta mi cuerpo.

La temperatura está al máximo pero yo me estremezco cuando con un movimiento suave me retiras el pelo de la cara y desciendes hasta mis pechos. Pellizcas mis pezones y tu lengua avanza por mi cuello, fresca y juguetona. Pretendes cazarme, y entre el vapor de rosas me besas con la delicadeza de un amante inexperto. Inocencia puramente fingida, pues cuando tus dedos se sumergen de nuevo para perderse entre mis piernas demuestras cuan placenteras pueden ser las caricias.

Te mueves con mimo y dedicación, paseando la esponja por todo mi cuerpo, absorbiendo con tus labios mis suspiros, mirándome como si fuera lo más bello de este mundo. Nunca es suficiente, pero a regañadientes cedes ante mi petición de abandonar el baño.

Con la toalla te recreas un poco más, gozas secándome poco a poco, mientras yo me observo en el espejo y te indico entre risas qué trozos de piel has pasado por alto. Simulas enfadarte y me coges en brazos para lanzarme sobre la cama entre jadeos mezcla ya de diversión y excitación.

Y enredados, nos dedicamos toda la noche, como si fuera la última.


21 abril 2008

Ella





Hoy la he soñado, su pelo largo como la eternidad cubriéndole los pechos desnudos, liso y azabache como la noche más oscura; ya se encarga la luna de hacer brillar su melena cuando la ilumina, la quiere para sí, la adora y ansía, como yo, que soy incapaz de decirle todas las cosas que haría por una sonrisa suya. Sus ojos me hechizan, marrones y profundos, me arrastran a profundidades abisales en las que me pierdo sin remedio. 

Mi ángel, tibia y suave como la manta que me abraza las tardes frías de invierno; generosa en sus gestos como su cuerpo en curvas; menuda, delgada y fina cual muñeca que se hizo adulta de golpe y se olvidó de crecer. Y dulce. Nadie sabe ser tan dulce como ella, su sabor se fija en mi lengua recordándome los algodones de azúcar, las tardes de verano y la brisa fresca junto al mar. 

Mi niña bonita, se le eriza la piel con mis caricias que, a pesar de mi empeño, no consiguen ser tan tiernas e intensas como su mirada. Me derrito entre sus brazos, cadenas de terciopelo que me envuelven, sus labios expertos me arrancan los más placenteros gemidos, música para sus oídos; con su lengua traviesa mis penas se hacen agua de rosas, se funden como la nieve bajo el sol. Es mi estrella.


Me he despertado húmeda de sudor, lágrimas y excitación, y una sensación aplastante como la losa de una tumba se ha abatido sobre mí sin compasión. Volvería a dormirme si supiera que volverá, cantarina y alegre, como la primera vez; pero sé que no puedo conjurarla y me regodeo en lo único que me queda: la soledad.

La foto, de Enigma

18 abril 2008

La voz / La veu (en directo)

Jesús Bordas me comunica que ya tiene listo el archivo con mi intervención en su programa de radio; para aquellos que os lo bajeis, estoy en el minuto 37 aproximadamente; pero os recomiendo encarecidamente que lo escucheis completo.

Espero que Jesús (y vosotros) sepais disculpar mi inexperiencia...

La foto, de Ben Heys

15 abril 2008

La voz / La veu

Hace unas semanas, Jesús B., el autor del blog Ellos no existen me propuso participar en su cabaret digital; no tardé ni seis segundos en decidir que lo haría. Me pidió que leyera un texto y acepté. La radio me parecía una ocasión genial para terminar un texto que andaba rondando por mi cabeza desde hacía semanas, pero que no acababa de cuajar. Me puse manos a la obra y me lancé. Por ahora no tengo el clip de audio del programa (que se grabó el 11 de abril y al que prometo enlazaros en cuanto lo tenga), pero podeis entreteneros escuchando los programas anteriores. El texto que resultó fue este (para aquellos que no hablais catalán, el texto está traducido más abajo):

Una veu profunda, gutural, que m'arriba, lasciva, d'un lloc tan desconegut com ell. Vaig deixant que rellisqui, voluptuosa, per la meva pell. M'ordena que m'acariciï el coll i la meva mà obeeix; un calfred em recorre, el desig m'abraça i quan em diu que em toqui els pits ja estic perduda. És tan sensual que sento com em fonc en un mar abismal d'erotisme. Pessiga't, murmura, i sucumbeixo a les seves paraules.

Dirigeix els meus moviments a través del fil telefònic, m'estira al sofà per a que pugui obrir les cames i tocar-me fàcilment, sempre seguint les seves instruccions, deixant que la humitat de l'excitació augmenti fins a límits insospitats; la seva respiració s'accelera per unir-se als gemecs que escapen de la meva gola, fins que un clímax plaent m'envaeix i el silenci omple el saló...

S'acomiada, com sempre, fins al proper divendres, amb un tò que ja denota impaciència; amb la seguretat de que estaré sis dies cercant la seva veu.



(Traducción) Una voz profunda, gutural, me llega, lasciva, desde un lugar tan desconocido como él. Dejo que se deslice, voluptuosa, por mi piel. Me ordena que me acaricia el cuello y mi mano obedece; mi piel se eriza, el deseo me abraza y cuando me dice que me toque el pecho ya estoy perdida. Es tan sensual que siento como me fundo en un mar abismal de erotismo. Pellízcate, murmura, y sucumbo a sus palabras.

Dirige mis movimientos a través del hilo telefónico, me tumba en el sofá para que pueda abrir las piernas y tocarme fácilmente, siempre siguiendo sus instrucciones, dejando que la humedad de la excitación aumente hasta límites insospechados; su respiración se acelera para unirse a mis gemidos hasta que un clímax placentero me invade y el silencio llena el salón...

La despedida, como siempre, hasta el próximo viernes, en un tono que ya denota impaciencia; con la seguridad de que estaré seis días buscando su voz.

08 abril 2008

Del amor y del sexo

A veces uno se acaba preguntando en qué momento aquello que comenzó con un tira y afloja ligeramente sexy acaba en la cama.

En ese momento, puede pasar que sin saber muy bien porqué aquel desliz de una noche (tan efímero como deseabas) termina convirtiéndose en una relación sexual habitual.

En algunos casos, esa relación invade el terreno sentimental...

... y aquí estoy yo ahora. Me niego a creerlo, pero parece que mi amante más reciente (y el mejor hasta ahora) espera que lleguemos un poco más allá de la conversación pre (10 minutos) y post (5 minutos) coito.

¿Cómo le hago entender que lo que quiero es que se vaya tras ducharse? Me gusta dormir sola. Odio que me mire mientras finjo que estoy en fase REM para ver si se larga ya (¿no entiende las indirectas?)

Ya sé como terminan esas cosas, uno empieza por desear conocer más al otro; luego asumes que TU no quieres sexo con otros, pero no sabes si EL sigue follándose a todo lo que pilla; luego abres las puertas a miedos y pudores estúpidos (¿si le cuento mis experiencias creerá que soy una puta? ¿pedirle que me folle es demasiado fuerte? ¿creerá que soy una golfa si le dejo hacer eso? ¿lo estaré haciendo mal? ¿me quiere? ¿en esta postura se me ve la celulitis?); para terminar deseando que sepa que le AMAS, y entonces el sexo cambia.

Cuando la otra persona nos importa tenemos MIEDO al rechazo, a sufrir, a las ofensas involuntarias, a no saber, a saber demasiado,... Desde hace unas semanas mi amante ya no es tan salvaje... no me ata a la cama, no me grita que le mire, no me araña los muslos con todas sus ganas,...

Si ya sabemos que nos gusta practicar SEXO juntos y sólo hay que ver qué tal va con el AMOR, ¿porqué volver atrás, introduciendo de nuevo las dudas que tenemos cuando viene antes el AMOR que el SEXO?

Uy, yo diría que está a punto de correrse, quizá debería mirarle y lanzar algún gemido para que no sepa en qué estoy pensando...

Ahhhh ohhhhmmmaaa


PD.: Ya sé que esto se sale de lo habitual, pero las conversaciones sobre sexo entre amigos a veces son reveladoras :)

01 abril 2008

Striptease
















Me miras indeciso, sin saber a qué atenerte, casi se podría decir que nervioso. Me sitúo tras de ti y abrazándote la cintura te susurro de nuevo que te sientes.

- Sabes que no me gustan las sorpresas.

- Esta te gustará - te digo y sonrío, pícara, para convencerte.

Te acomodas por fin en la silla y me miras extrañado mientras te ato las manos para que no puedas tocarme. Me alejo sinuosa hacia el equipo de música y dejo que sonidos chill out invadan la habitación. Tu observas sarcástico que tu asiento está situado frente a un espejo de cuerpo entero.

Sin dejar de mirarte, contoneo mis caderas al ritmo lento de la música y te acaricio el pecho. Un beso tranquilizador en la frente y me alejo de nuevo.

Bailo, y mis manos se deslizan a lo largo de mi cuerpo, acariciándome y desabrochando la camisa de colegiala. En un solo gesto, me deshago de la falda y dejo caer la camisa. La música va "in crescendo", y me acerco al espejo para apoyarme en él y mostrarte una visión perfecta de mi culo. Cuando vuelvo a posar mis ojos en ti, ya no sabes a dónde mirar, dividido entre lo que puedes ver de mi cuerpo y lo que te muestra el espejo, mi cómplice.

Me aproximo a ti, sentándome sobre tus rodillas para quitarme el sujetador y pasearme a tu alrededor. Abandono mis braguitas sin apartarme demasiado, para tumbarme en el suelo frente a ti y jugar con mi cuerpo, como lo hago cuando estoy sola. Pero ahora tú me miras y eso me vuelve loca, y me atrevo a ponerme a cuatro patas de cara al espejo sin parar de tocarme, y siento cómo tu respiración se acelera con la mia, y cómo luchas por deshacerte de los nudos.

Mi orgasmo está cerca y decido darme un respiro, mis dedos bajan tu cremallera y mi lengua, ansiosa, recorre tu miembro. Tu corazón se acelera y las palmas de las manos te sudan, pero estoy decidida a no dejarte escapar y cuando te veo preparado me siento sobre ti, de espaldas, para que observes en el espejo el vaivén de mis pechos, hasta que los dos, rendidos, nos derramamos en un mar de sonrisas, contracciones y felicidad.

Mi destino (quinta y última parte)














El amanecer llegó de repente, como la certeza de que no podía esperar más para tenerle entre mis piernas. La excitación que me dominaba era tal que me propuse llevarla al límite. Me puse un vestido vaporoso, blanco y con la espalda descubierta y unas sandalias, omitiendo la ropa interior.

Me pasee por la habitación recogiendo mis cosas y mirándome en el espejo para comprobar que, como era mi intención, la levedad de la ropa dejaba entrever mi cuerpo desnudo.

Tardé en encontrarle, entre los desperdicios de una fiesta que duró mucho más allá de lo que yo pude aguantar. Mi amigo Jones dormía con los pantalones por las rodillas junto a una pelirroja, con la boca abierta y varias botellas vacías alrededor. Aquello era la resaca de Sodoma. Al fin le vi, mirando por una de las ventanas de la cocina, aparentemente concentrado en el paisaje.

Sin mediar palabra, me acerqué a él y le besé, apasionada, abrazándole. No tardó en llevar sus manos a mi trasero y percatarse de la ausencia de impedimentos. Sin dejar de morderme los labios, subió mi vestido y se acercó aún más, consiguiendo que mi libido se elevara al notar su erección.

Me penetró de pie, entre todo aquel caos, y sus gemidos invadieron el aire de la cocina, se colaron en mis oídos. Y a pesar de que no le he vuelto a ver, aún puedo oír su voz al llegar al orgasmo.