Me dirigí hacia el lugar elegido para la ocasión, la terraza de un bar céntrico, y elegí una mesa en la que fuera fácil encontrarme. Llegaba pronto, pero no llegué a sentarme, alguien a mi izquierda dijo mi pseudónimo; convirtiéndolo, por primera vez, en algo real y tangible. Me giré y observé a la pareja que me había estado esperando, sentí como también ellos me analizaban mientras les invitaba a sentarse frente a mí.
Recuerdo los nervios, las cosquillas en los pies, la incomodidad de no saber muy bien qué decir; no obstante, tras unos instantes las palabras fluyeron por si solas, teníamos muchas cosas que explicar de nosotros mismos, las identidades tras nuestros respectivos blogs.
Él, maduro pero interesante, me gustaba sentir su mirada clavada en mí. Yo, bebiendo vino blanco, quizá un poco más deprisa de lo habitual. Ella, simpática y dicharachera, llevaba el rumbo de la conversación.
Pero no era como me había imaginado. Al mirarla no podía evitar mi decepción ante aquella mujer que no tenía nada que ver con la imagen que yo había supuesto que se ocultaba tras el velo de la pantalla del ordenador. Y a pesar de no saber qué las distinguía, mediaba entre ellas un abismo insalvable.
Era atractiva, de rostro y rasgos dulces, e intenté recrear su cuerpo desnudo junto al mio, acariciándome, mirándome con sus ojos profundos, jugando a aprisionar mis pezones entre sus labios, recorriendo yo con mi lengua la curva sensual de su cuello,... pero la punzada de placer que esperaba sentir en mi entrepierna no se producía.
Pasaron los minutos en las manecillas de mi viejo reloj, y tras dos horas de risas y confesiones, me despedí, sin poder evitar ni por un instante no sentirme en parte responsable del final embarazoso de la tarde.
Recuerdo los nervios, las cosquillas en los pies, la incomodidad de no saber muy bien qué decir; no obstante, tras unos instantes las palabras fluyeron por si solas, teníamos muchas cosas que explicar de nosotros mismos, las identidades tras nuestros respectivos blogs.
Él, maduro pero interesante, me gustaba sentir su mirada clavada en mí. Yo, bebiendo vino blanco, quizá un poco más deprisa de lo habitual. Ella, simpática y dicharachera, llevaba el rumbo de la conversación.
Pero no era como me había imaginado. Al mirarla no podía evitar mi decepción ante aquella mujer que no tenía nada que ver con la imagen que yo había supuesto que se ocultaba tras el velo de la pantalla del ordenador. Y a pesar de no saber qué las distinguía, mediaba entre ellas un abismo insalvable.
Era atractiva, de rostro y rasgos dulces, e intenté recrear su cuerpo desnudo junto al mio, acariciándome, mirándome con sus ojos profundos, jugando a aprisionar mis pezones entre sus labios, recorriendo yo con mi lengua la curva sensual de su cuello,... pero la punzada de placer que esperaba sentir en mi entrepierna no se producía.
Pasaron los minutos en las manecillas de mi viejo reloj, y tras dos horas de risas y confesiones, me despedí, sin poder evitar ni por un instante no sentirme en parte responsable del final embarazoso de la tarde.



11 comentarios:
O hay feeling ... o hay feeling.
Besos.
Tenemos un regalito para ti en nuestro blog, esperamos que te guste
Un beso
Camino: el feeling es algo que no se puede fabricar...
Yedra y yago, muchas gracias, y aprovecho para deciros a todos que os paseis por su Cerradura de perversión (link en la lista "Más erotismo"
Besos a todos
ainss mi niña, a veces idealizamos las cosas y la realidad no tiene nada que ver con la idea que nosotros nos formamos..
besitos y ya sabes que me encanta perderme por tu rincón.
Hola Susy...
supongo que es un fallo humano.
Besitos
Tienes feeling cuando en una cita a ciegas esperas a que llegue Paco Martínez Soria y aparece Darek.
Así es fácil.
ja ja ja
Eso, más que feeling, es mucha suerte!!
bueno, mala suerte, pero quien sabe si en la proxima habra ese feeling que tanto deseabas....
Nunca digas nunca...
no lo e dicho..aunque a veces la distancia puede ser insalvable.....
Woooow el otro día con las prisas no me paré a leer "tu encuentro" qué morbazo!!!. La decepción siempre se produce, en mayor o menor medida, pero a veces es superior el deseo a ese detallito, jajaja
Un besazo
Yedra
Pd Y gracias por los piropos al blog!
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