05 enero 2009

Clandestino

















No puedo más. Te has pasado toda la noche provocándome, deslizando tu pie bajo la mesa para acariciar mi pierna, mi muslo, mi sexo. Lo encontraste erecto, te excitó más de lo que esperabas y entonces decidiste atraparme en tu red: un tirante que se desliza hombro abajo para descubrirme que no llevas sujetador, una mirada de reojo cargada de pasión y desenfreno, un suspiro, una risa. Te has dedicado a conseguir que cada centímetro de mi cuerpo te deseara. Lo has conseguido, pero no vas a pasar de aquí.

Camino a casa, las luces de la ciudad parecen tenues en esta noche tan oscura, y te arrastro hacia un portal que nos ampare y evite miradas desconocidas. Apoyada contra la pared, tu lengua me incita, y sonríes de nuevo, traviesa. Te agarro por la cintura y te pongo entre mi espada y tu pared. Mis manos suben tu falda para descubrir que no llevas nada más que la pasión derramándose por tus muslos; muslos que agarro para subirte a mi altura y besarte con fuerza. Te muerdo, los labios, el cuello, la oreja. Gimes a la calle desierta, y me pides que te folle. Nada podía enardecer más la lascivia que has cultivado durante la cena, y me desabrocho con nerviosismo los pantalones para penetrarte; para quedarme así un momento y embestir con el ímpetu del amante ambicioso. Insaciable, me muevo sin parar, arrancándote sonidos guturales que casi son gritos, que fluyen por mi espalda junto a tus uñas.

Te miro a los ojos cuando llega un orgasmo arrasador que hace temblar mis rodillas, me miras a los ojos cuando sientes cómo el éxtasis me recorre, y sonries altiva de nuevo, al ver el resultado de tu desafío.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Una vez mi ex novia me hizo todo eso debajo de la mesa, éramos cinco comenzales en un restaurante muy exclusivo. Me excitó tanto que luego de cenar fuimos a un bar, la estuve "toqueteando" sin que nadie se diera cuenta pero se ofendió mucho y me mandó a la mierda. Menos mal que ya habíamos follado días antes y no me quedé con la curiosidad.

Cómo inspiras Sherezade, eres grande.

Brodac

Sherezade dijo...

Brodac, me encantan tus historias :) Y te contaré un secreto: eso de toquetearse en un bar sin que nadie se de cuenta es una de las cosas más excitantes que existe ;)

Un besazo

Erotismo dijo...

wow, ese primer párrafo me ha encantado. Lo he leído varias veces! (confieso que he seguido la historia en mi imaginación por otros derroteros)

Sherezade dijo...

Uno de mis mejores placeres es estimular imaginaciones...

Un beso