16 febrero 2009

A por mi fantasía (Parte 1)


Toco a la puerta y espero impaciente a oir tu voz al otro lado permitiéndome la entrada a tu santuario.

- Pasen

Tu voz suena ardiente y madura, como siempre, cálida y provocativa; y yo, sintiendo los latidos de mi corazón acelerarse y con mil mariposas en mi estómago, agarro el pomo y empujo suavemente, deslizándome tímida y mirándote de reojo en el despacho.

- Ah, eres tú, ¿qué te trae por aquí?

Has cambiado el tono, y percibo la nueva entonación, ligeramente más suave. Sonríes y me miras sin pudor.

- Acércate, vamos, no me dirás que te asusto

A mi mente acuden todas las fantasías que he tenido sobre este encuentro, se agolpan y me sonrojan, pero ahora estoy aquí, así que te miro mientras ruego que disciernas lo que estoy pensando y te lances a mis labios.

- ¿Cómo va todo? ¿algún problema?

- No, simplemente pasaba por aquí y pensé en venir a verte...

- Me alegra verte - te levantas y te acercas a mí extendiendo tus manos hacia mis hombros, contengo la respiración, tenso los músculos e inclino la cara hacia un lado. Recuerdo aquellos sueños en que me tomabas bajo una lluvia cálida de verano, tu lengua recorriendo mi vientre y la lluvia goteando por tu espalda...

- ¿Te cuelgo la chaqueta?

- Sí, por supuesto - esbozo una mueca que pretende ser una sonrisa y dejo que me quites la chaqueta; y mientras tomamos asiento uno a cada lado de el viejo escritorio voy pensando que esto va a ser más difícil de lo que pensaba...

(Continuará)