09 enero 2010

Huellas en la arena - Relato 3

Estos relatos son independientes el uno del otro; no obstante, si la curiosidad te puede, puedes leer los relatos uno y dos.


Hubo un tiempo en el que odiaba los fines de semana, no tenían nada especial; de lunes a viernes, en cambio, cuando se acercaba la hora, mis rodillas temblaban. Hubo un tiempo en que todas las noches, él aparecía en mis sueños como un Adonis merecedor de mis más húmedos parajes; era mi hombre Cola Light. Pero incluso las fantasías más arraigadas terminan tarde o temprano, y aquello que nos unía en el mismo lugar cada tarde estaba a punto de terminar.

Aquella última noche fue, por mi parte, la realización de un acto desesperado; cuando la recuerdo, pienso que el ansia por tenerle debía percibirse con la misma claridad que la luna llena; por supuesto, él lo supo, porque me condujo discreta y elegantemente lejos de las miradas ajenas, a un lugar solitario desde donde podía contemplarse lo que yo creía que era todo mi mundo.

Rememoro ahora sus caricas maduras y mi sexo palpita... Me miraba, ni un instante dejó de clavar sus ojos en mí; y eso me encantó, era el primer amante que no se abandonaba ante mis caricias inmerso en sus pensamientos y con los párpados caídos. Sus palabras me electrizaban, elevándome, acercándome a las estrellas que nos observaban. Las conservo intactas en la memoria, envejecidas por el tiempo y repetidas hasta la saciedad por otros amantes; y aunque no parecen más que alientos insignificantes, cobran de nuevo todo su sentido cuando las traslado a aquel mirador perdido.

Era delicioso sentir su cuerpo ardiente tan cerca del mio, dejarme arrastrar por su torbellino, tan preocupada por gustarle, tan niña y tan mujer entre sus manos, completamente entregada, absorbiendo todos los detalles para revivirlos más tarde, en un delirio de fantasías y caricias a escondidas. Me hizo sentir como una diosa, cuyas manos contenían todo el placer del mundo.

Su sabor perduró mucho tiempo en mi memoria, excitante y único; creía que gracias a él había aprendido a gustarme sin reparos, a dejarme llevar; pensé que había madurado de golpe y porrazo; pero, aunque tardé un tiempo, descubrí que lo que realmente me había enseñado era que el sexo es mucho mejor cuando se trata de dos personas que disfrutan de él. Algo que sigo teniendo muy presente...

Banda sonora: "Bella, de vos so enamoros" de Raimon (https://www.youtube.com/watch?v=pxWJH-19m5o)

6 comentarios:

Dr.tomby dijo...

Buen relato, me a hecho recordar tiempos pasados que estaban muy perdidos en mi memoria con una buena sonrisa en la boca :^^:

Sherezade dijo...

Espero que aparte de la sonrisa te haya producido alguna que otra reacción ;)

Dr.tomby dijo...

Siempre se tienen "reacciones" con tus relatos, unas mas fuertes que otras, pero se tienen, la pena es no vivirlas "en persona" la mayoria de allas :P

Paços de Audiência dijo...

Si yo contase alguna de esas barbaridades..........., se quemaría la red.

Sherezade dijo...

Deberías intentarlo... a mí me encantaría leerlo :)

Hosting en Colombia dijo...

Excelente blog y muy buen post, realmente llegué a tú blog por coincidencia, pero he leído un par de artículos y me han parecido muy interesantes, espero sigas así.

Un abrazo.