31 marzo 2011

Piel para dos (Segunda y última parte)

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Carla tomó la iniciativa: sentó a Pedro en el sofá y empezó a bailar para él, moviendo las caderas suavemente. Yo la miraba indecisa, dudando entre sentarme con él o desnudarla. Ella resolvió la duda agarrándome de las manos y dirigiéndolas a su cintura. Me besó, y noté sus dedos trepando por mi espalda, liberando mis pechos del enredo del sujetador y siguiendo después por mis piernas.


Sólo me dejé puesto el liguero y los tacones, y yo hice lo mismo con ella. Me agaché para lamerle el vientre, deslizando mi lengua desde el centro de sus pechos hasta su monte de venus, recorriendo luego sus muslos mientras entreabría sus piernas y empezaba a acariciarle el clítoris.


No habíamos prestado atención a Pedro, que se había desnudado, hasta que se situó detrás de Carla y comenzó a acariciarla. Primero los hombros, soplándole en la nuca, luego los pezones, mordiendo el lóbulo de su oreja...



Yo abandoné el cálido sexo de Carla para abrazar con mis labios el pene de Pedro. Él gimió, y Carla se dio la vuelta para besarle.


Me senté en el sofá y Carla acudió a mí para sumergir su lengua en mi entrepierna. Pedro se agarró a sus nalgas y la penetró desde atrás mientras la lengua y los dedos de mi compañera de piso me conducían al cielo. Gemí, grité y acerqué mi boca a la de Carla para beber de mí.


Pedro propuso intercambiar papeles y esta vez fui yo la que recibió las contracciones de Carla en mi lengua y a Pedro en mi sexo. Cuando Carla alcanzó el clímax, Pedro se tumbó sobre la alfombra, dejando que Carla y yo nos lanzáramos sobre él para lamerle, arañarle, morderle, acariciarle, besarle, pellizcarle... turnándonos para disfrutar de su miembro erecto en los labios, hasta que no pudo controlarse más, y explotó sobre nosotras con un gemido gutural que inundó la habitación de deseo.


Nos tumbamos junto a él y nos quedamos dormidos hasta que el amanecer dibujó un nuevo día cargado de besos y sudores, de horas entre las sábanas y risas juguetonas.


El lunes todo volvió a la normalidad; todo, menos que ahora duermo siempre con Carla.

3 comentarios:

Dr.tomby dijo...

hay que ver quien fuese pedro XD!....

Selket dijo...

No has perdido el toque... con historias como esta seguro que hoy no duermo ... jajajja
Besos

Sherezade dijo...

Me alegra que os haya gustado, esta Carla, verdad, qué pillina!