19 junio 2011

Re-encuentro

Una noche como tantas, mis amigas y yo entramos en un bar, animadas y eufóricas, celebrando la pequeña victoria que una de nosotras ha conseguido arrancarle a la vida.

Yo voy como siempre, despistada, riendo y mirando hacia atrás. De repente, me choco contigo. Al girarme, tus ojos y los míos se encuentran y se paran. Apenas diez centímetros nos separan, y tiemblo, sacudida por una corriente eléctrica. Para el resto del mundo, no es más que un segundo; para mí, es un instante que se dilata y que contiene toda la eternidad.

Una amiga me arrastra hacia la barra y yo me dejo llevar, a pesar de que mi mente se ha quedado prendida en tu mirada. Disimulo, más mal que bien, fingiendo que no noto cómo me miras, que no siento cómo te acercas y te sitúas detrás de mí. Percibo tu aliento cálido en mi nuca, y se nubla todo lo demás.

Somos dos cuerpos rozándose en un mar de gente. Tu mano se dirige a mi cintura, te acercas más, y cobijas tus labios en mi cuello. De nuevo, un impulso me estremece y se concentra en mi vientre; siento el pinchazo del deseo. Capturo el momento, imprimo en mi memoria el contacto de tu cuerpo, y sonrío cuando me giro hacia ti y te beso suavemente.

La pasión te puede, me muerdes el labio inferior y me aprietas contra ti. En ese momento todo vuelve a nuestras mentes: nuestro primer encuentro, las largas noches de pasión, el amor... y es como volver a la casa que sabes que siempre te esperará.

Pero cuando me separo un poco, percibo las lágrimas asomando a tus ojos, y veo que también recuerdas el dolor, las peleas, la decepción... la despedida. Tus manos sueltan despacio mi cintura; prometimos que nunca volveríamos a estrellarnos contra esa orilla, y ha llegado el momento de cumplirlo.

Me vuelvo hacia mis amigas y vuelvo a bucear en su alegría, y unos minutos después, al buscarte entre la gente, ya no te veo.

3 comentarios:

Dr.tomby dijo...

Hay decisiones que se toman con la cabeza y otras que no, esta vez a sido asi, pero si hubiese otro encuentro???

Anónimo dijo...

Nunca desperdiciaría una erección. El remordimiento es peor que haber faltado al compromiso. Cuando no sabes qué hacer, hazle caso a tu corazón o bueno, tal vez a la excitación. Me ha pasado y qué no daría por volver el tiempo atrás.

Brodac

Sherezade dijo...

Dr. Tomby: el segundo encuentro se le dejo al lector...

Brodac: lo tendré en cuenta para la próxima vez...

Un beso,