13 agosto 2011

Tres en la habitación (Tercera y última parte)

Aunque se puede leer de forma independiente, os recomiendo que primero leáis la primera y la segunda partes de esta historia. Sobre todo, porque lo que empezó siendo un trío de chicos ha terminado escapando de mis manos, y ahora nos encontramos en el piso de Marco y Toni, con dos invitados: Darío y Silvia.

Esta es, además, una historia más larga de lo normal, así que acomodaos en el sillón y... a disfrutar ;)

En el 10ºA, Toni estaba de rodillas en una esquina del sofá, completamente desnudo, apoyando las manos en el respaldo y ofreciéndose generosamente. Darío estaba cerca de él, con su entrepierna casi rozándole las nalgas, acariciándole la espalda y los muslos. Marco había desaparecido, y Silvia decidió recostarse en el otro lado del sofá, abandonándose a la excitante sensación de observar cómo Darío agarraba el pelo de Toni, haciéndole arquear la espalda y apretándose contra él.

Marco volvió de la cocina con una botella y cuatro copas de vino. Sirvió la bebida, pero nadie se percató de ello, así que Marco se acercó a Silvia y se inclinó sobre ella, abriéndole ligeramente las piernas y subiéndole la falda. De rodillas, frente a ella, empezó a acariciarle los muslos, acercándose al sexo palpitante.


Silvia sentía cómo la excitación la invitaba a abandonarse a los dedos expertos que ahora se colaban bajo el tanga y se introducían en sus profundidades, cada vez con más energía, casi con violencia. Pero ella no quería dejarse ir, quería seguir viendo cómo Darío penetraba a Toni, mordiéndole el cuello y golpeando con sus caderas.

Marco se apartó y sus dedos abandonaron el sexo de Silvia para situarse tras Darío y, aprovechando la humedad femenina, perderse de un solo golpe en su trasero. Los gemidos llenaban la habitación, mientras la mano de Marco invitaba a Silvia a lamer su miembro erecto y tenso, palpitante. La lengua de Silvia recorría la entrepierna de Marco, mientras éste apretaba con fuerza las nalgas de Darío contra Toni, que suspiraba enardecido, y se masturbaba, buscando relajar un tanto su excitación. Los labios de Silvia abandonaron a Marco para recrearse en Toni, cuya excitación era tal que al sentir la húmeda lengua en su sexo se estremeció de placer.

Darío se alejó de Toni y besó a Marco con furia suplicante, sus manos deslizándose por el vientre plano y enganchándose al pene de Marco, tirando suavemente de él, en una muda petición de penetración.

Marco retiró la mesa donde descansaban las bebidas y le pidió a Darío que se colocara a cuatro patas. Acto seguido, le exigió lo mismo a Toni, quedando ambos a su disposición y a la de Silvia. Él le pidió a ella que palmeara las nalgas de los chicos. Silvia sintió vergüenza y excitación a la vez, perdidas en una punzada de placer cuando empezó, con cierta timidez, a golpear las nalgas de Darío.

Marco se deshizo de toda su ropa y se situó, de rodillas, entre los dos chicos, a la altura de sus cabezas, y, empujando las barbillas de los chicos hacia arriba, les obligó a besarle y a besarse en una espiral de lenguas húmedas y suspiros exaltados. Silvia se liberó también de su ropa, dejándose puestos los zapatos de tacón, y aprovechó su posición de poder para acercarse y recibir en su sexo las tres leguas ardientes. Las manos de Marco trepaban por sus piernas, su cintura, se perdían por sus pechos.

Marco se incorporó, obligando con sus manos a que Toni y Darío volvieran a su posición original, mirando al suelo. En las alturas, Silvia y Marco se fundieron en un beso furioso, sólo un instante, pues pronto Silvia estuvo apoyada sobre Toni, dejando caer su peso sobre la espalda masculina, los pechos a la altura de los omóplatos, para tener las dos manos libres. Con una, empezó a masturbarle, mientras la otra descendía hacia las nalgas y perdía los dedos en el abismo del placer, alternando con la propia masturbación, y acompañando sus movimientos con sensuales vaivenes de cadera.

Marco había variado la postura, y mantenía a Darío de rodillas, de forma que podía ver a Silvia y a Toni mientras él le penetraba. Le preguntaba, en susurros, si le excitaba, a la vez que le provocaba, echándole en cara su travesura. Él sabía que Darío estaba a punto de llegar al orgasmo y, queriendo prolongar el final, le instó a ponerse de nuevo a cuatro patas. Silvia, guiada por Marco, se sentó a horcajadas en la espalda de Darío, de forma que Toni, empujado por Marco, podía guiar su lengua desde las nalgas de Darío hasta el sexo de Silvia.

Marco, enardecido por la visión de su compañero, con la cabeza perdida entre los suaves muslos de Silvia, se situó detrás de él y le penetró con fuerza, arañándole las nalgas y la espalda, y empujando la cabeza de Toni todo lo que pudo en el momento en que, entre gemidos y temblores, Silvia llegaba al orgasmo, clavando sus tacones en los muslos de Darío.

La satisfacción le dio alas a Silvia, que empezó a masturbar a Toni mientras Darío, tumbado de espaldas en el suelo, lamía el pene de Marco, deslizando su lengua por todas las partes que quedaban a su alcance durante el balanceo. Toni, desesperado, se corrió mientras besaba con furia Silvia, que le recibió mordiéndole el labio.

Al fin Marco, con el miembro en su máxima tensión, rojo de excitación, cogió la nuca de Darío y le obligó a darse la vuelta, para correrse dentro de él mientras él conseguía su ansiado orgasmo en la boca de Toni.

Los cuatro, rendidos sobre la alfombra, enlazados brazos y piernas, bebieron al fin el vino, que les supo a gloria.

5 comentarios:

Dr.tomby dijo...

Mrnuda orgia en toda regla, aunque para mi gusto, faltan agujeros humedos femeninos, ya que mi "abismo del placer" tiene claramente un cartel que pone "only exit"

Fuera bromas, un relato final ,muy intenso y te has "desmelenao" en algunas palabras queno sueles usar mucho ;)

Sherezade dijo...

Pues no sabes lo q te pierdes... Sabías que los chicos tenéis el punto G en ese "abismo de placer"? Y hay muchas formas de estimularlo que no incluyen homosexualidad...

Aún así, me alegra que te gustara el relato; de vez en cuando, hay que desmelenarse ;)

French dijo...

x)

DiEgO dijo...

Me encanta cuando se lanzan a buscarme el punto G ...

Bss
DiegO
http://soloporqueestaprohibido.blogspot.com

Sherezade dijo...

Lo primero, Diego, darte la bienvenida a mi blog :)

La verdad es que estoy segura de que muchas no nos lanzamos por miedo al rechazo (que es muy frecuente).

He visitado tu blog y me ha encantado; te añado a la lista de blogs amigos.

Un besazo y hasta pronto,