18 noviembre 2011

Huellas en la arena - Relato 6

Estos relatos son independientes el uno del otro; no obstante, si la curiosidad te puede, puedes leer los relatos uno, dos, trescuatro y cinco.


Dos cosas son las que más recuerdo de él. Sus ojos, azules, ventanas al mar de verano que tanto adoro, eran capaces de hacerme temblar sólo con un vistazo. Siempre tuve la sensación de que era capaz, no sólo de desnudarme con la mirada, sino también de modelarme. Y sus manos, grandes y fuertes, pero suaves; manos de violinista, experto en las sutilezas de las curvas femeninas, arrancaban de mi garganta los más eróticos acordes.

Guiado por sus manos, mi lengua recorrió todo su cuerpo, descubriendo el placer del sabor ajeno. Mientras, tras las ventanas la tarde se convertía en noche, y sólo abandonábamos la habitación para reponer fuerzas, ante las cómplices miradas de sus compañeras de piso. Tensó mis cuerdas y logró que mis armónicos llegaran hasta lo más primitivo de mí misma.

Como muchas de las cosas buenas de la vida, aquello llegó y se fue en un tiempo breve, pero me dejó una cálida sensación de gozo... y ahora, cada vez que oigo un violín, me tiemblan la piernas.

Banda sonora: "Minoush"(https://www.youtube.com/watch?v=HOews0yBWZo)

3 comentarios:

Dr.tomby dijo...

Bueno, como a esta mujer le guste mucho eso de ir de conciertos donde haya violines, lo va a pasar de verdadero lujo xD

Sherezade dijo...

Pues no suele... ;)

Dr.tomby dijo...

Jajaja, pues no sabe lo que se pierde
(en todos los sentidos xD!)