06 diciembre 2011

Flor de loto

Aquella noche Elena se dejó llevar por su deseo, y cuando David la invitó a subir a su habitación, le dijo que sí sin dudar. Él la condujo, cogida de la mano, entre sonrisas y charla superflua, hasta la cama. Se sentaron ambos, el uno junto al otro, y la atracción de sus cuerpos les acercó hasta que sus labios se tocaron.

La barba de David le hizo cosquillas a Elena, los dientes de ella rozaron los labios de él, y las risas y juegos enlazaron sus lenguas y subieron la temperatura del cuarto hasta que sus bocas se abrieron en busca de aire y sus respiraciones se aceleraron. Entonces los dos decidieron quitarse la ropa el uno al otro, y cada trozo de piel que dejaban al descubierto era besado, lamido y aprendido de memoria. Cuando estuvieron completamente desnudos, casi sin saber qué hacer, dejaron que el instinto les guiara.


En la flor de Loto que formaron sus cuerpos, Elena sintió cómo era penetrada por primera vez, y cómo sus cuerpo se abría a la presencia de David, acogiéndole en su seno. Él sintió como si toda la magia del mundo le envolviera, y sus dedos se deslizaron entre ellos para acariciar el clítoris de Elena. La pasión hizo asomar lágrimas de amor a los ojos de ambos. El deseo se tornó lujuria y furia revelada en sus movimientos, cada vez más rápidos, hasta que no pudieron más y se dejaron invadir por la satisfacción, reposando desnudos en la cama, el uno junto al otro, sintiéndose completos por fin.

4 comentarios:

Dr.tomby dijo...

Si la primera vez , les a ido tan bien, estos repiten seguro ;)

Sherezade dijo...

Segurísimo ;)

Dr.tomby dijo...

si no, me pido repetir yo jajaja

Prensa Caliente dijo...

Sí seguro que repiten, cosas así no pasan todos los días!