08 noviembre 2012

La habitación de al lado (Cuarta parte)

Aquí puedes leer la primera parte, la segunda parte y la tercera parte de la historia.


Estoy tumbada sobre tu cama, expectante, con las piernas abiertas y las manos sobre la cabeza. Debido a mi postura, la falda me cubre sólo parcialmente, dejando a la vista las medias, el liguero, y parte de mi sexo. Siento cómo la vergüenza tiñe ligeramente mis mejillas. Tú sigues de pie, observándome mientras te liberas de la camiseta y miras a tu alrededor... ¿buscando qué?
- Cierra los ojos.
Y yo me abandono agradecida de poder evitar tu mirada sobre mi piel. La vergüenza se diluye en una nueva sensación, la de la expectativa. Siento cómo me atas las manos con ¿un pañuelo? ¿una corbata? y luego las estiras para fijarlas al cabecero de la cama. Siento que te alejas de nuevo.

Ahora te inclinas sobre mí desde los pies de la cama y con un rápido movimiento me estiras desde los tobillos, tensando mis brazos para que no pueda moverlos. Sigues con un dedo el perfil de mis medias, subes por mis muslos, tiras y sueltas el elástico del liguero, y yo adelanto un poco las caderas.
- Quieta.
Tu voz es suave como un susurro, pero a la vez es potente como si una mano invisible me retuviera contra el colchón. Contengo la respiración mientras tu dedo roza suavemente mi pubis.
- Voy a desnudarte, quiero verte las tetas.

Con un par de movimientos rápidos, coges mi top y lo deslizas hacia arriba, por mis brazos, hasta dejarlo sobre las ataduras de mis manos. Juntas mis piernas para librarte de mi falda, pero vuelves a abrirlas, estirándolas. Mi imaginación se desborda al imaginar cómo me ves ahora mismo, vestida tan sólo con las medias y el liguero, completamente abierta y con las manos atadas. Intento deleitarme con esa sensación, pero tu voz me interrumpe:
- Mírame.

Te encuentro de rodillas entre mis piernas, erecto, y de nuevo el rubor tiñe mis mejillas.
- No dejes de mirarme - dices mientras coges mis tobillos y me obligas a flexionar las piernas. Apoyas levemente tu peso sobre mis piernas y conduces tu sexo hacia el mío, que te espera, mojado y palpitante desde que me dejaste tan cerca del orgasmo. Me torturas un poco más, esperando un momento antes de penetrarme de repente, con un sólo movimiento, hasta el fondo, y pese a todos mis esfuerzos no puedo retener ese gemido que escapa de mis labios, la corriente de placer que me obliga a arquear la espalda y, por un instante, dejar de mirarte.

Cuando mi mirada vuelve a ti me estremezco. Una expresión lasciva cubre tu rostro, y tu voz, tranquila y grave, abre un mundo nuevo para mí:
- Me has desobedecido. Te dije que me miraras. Voy a tener que castigarte.


(Continuará el próximo lunes 12 por la noche)

La fotografía, de nuevo, de Angel Place


2 comentarios:

Sherezade dijo...

Ya sé que debería haberla publicado ayer por la noche, pero me lié al programar la entrada, y la he publicado en cuanto he visto que seguía en borradores.

Espero que os guste y os compense la espera ;)

Dr.tomby dijo...

Tranquila, al menos por mi parte, ayer no pude pasar, asi que si no dices nada, ni me entero jajaja!!

Si que compensa la espera, esto cada vez esta mas caldeado y menos mal que por suerte los protas tienen menos ropa ....

Ahora haber como la castiga por mala, seguro que cada uno a su manera, querria un castigo asi, te apuntas?¿ jaja