Hoy he leído un artículo en el
Blog Eros (de El País) y me ha parecido interesante comentarlo aquí.
Creo que el artículo tiene razón en muchas cosas, pues siempre he pensado que en el sexo todo vale, y que su único límite es el respeto. No sólo el respeto por el otro/a, sino también y ante todo, el respeto por uno mismo.
No deberíamos hacer nada que no nos apeteciera, que no nos provocara excitación, y mucho menos por no perder a una pareja o amante. Porque realmente, si esa persona vale la pena, entenderá tu forma de pensar y no te presionará para ir más allá. Y luego está el hecho de que, sobre tod si hay confianza , puedes parar en el preciso instante en que deje de gustarte. Ya sabemos que a veces las cosas pueden no ser como imaginamos, y puede ocurrir que algo que nos parecía una idea genial, deje de gustarnos al llevarlo a la práctica.
Pero no hay que olvidar que muchas prácticas son tabú, y que esos tabús nos influyen a la hora de plantearnos si las queremos llevar a cabo o no. Tener una mente abierta, confiar en la persona con la que compartes lecho, no pensar en lo que puedan decir/pensar los demás de ti, conocer tu propio cuerpo, no escandalizarte con tus propias fantasías, aprender a decir lo que sientes sin vergüenza (o a pesar de ella)... son cosas indispensables para disfrutar de una vida sexual plena, y sana; ya sea con el misionero o haciendo el amor en sitios impensables.
Voy a poner un ejemplo que suele ser controvertido: el sexo anal. Muchas mujeres no quieren probarlo, otras lo han probado y no les gustó, y a otras les encanta. Hasta hace poco, las mujeres a las que les gustaba solían ocultarlo, pues las demás solían escudarse en frases como "qué asco", "qué dolor", "eso es una perversión", "es antinatural"... no sé si ahora será diferente, pues hace mucho que no tengo una conversación "de chicas" sobre este tema, pero me imagino que no.
Bien, pues dentro de ese respeto del que hablo, también deberíamos aprender que hay que respetar tanto a la mujer (o hombre) que prefiere la cama y el sexo sin florituras, como a la que le encanta experimentar y hacer "gimnasia". Incluso si nos parece que se está perdiendo grandes cosas, el desprecio no es un buen camino.
Todas las opciones son aceptables, siempre que no perdamos ese respeto, que además debería ser la base de todas las relaciones de la sociedad (amistad, amor, trabajo...).