08 mayo 2013

De aquí a la eternidad

Se acerca el verano, y con él, una fantasía que a muchos les atrae: el sexo en la playa. Aunque cada vez es más difícil encontrar un lugar tranquilo lejos de las masificaciones, si tenéis oportunidad, os lo recomiendo.

El sol nos calienta y las olas arrastran con ellas el calor de esta tarde de verano. Me besas y siento cómo me derrito entre tus brazos. Tu piel caliente contrasta con el agua fría que lame nuestros cuerpos. Rodamos por la orilla desierta, reímos, nuestras bocas juegan a ir y venir como la marea que nos acaricia, te provoco alejándome de ti sólo para venir a buscarte al instante.

Al fin te colocas sobre mí y nos miramos, risueños y con las respiraciones aceleradas, excitados por la proximidad de nuestros cuerpos y el miedo a que alguien venga a interrumpirnos. Te beso de nuevo con toda la intensidad de la que soy capaz, entreabro las piernas y te atrapo en mí. Te mueves con el vaivén de las olas, penetrándome hasta las entrañas y sin dejar de mirarme. Acompasamos nuestros movimientos al mar y olvidamos lo que nos rodea. Gimes, jadeo, y cuando llegas al orgasmo me besas con tanta fuerza que se me olvida respirar.


Minirelato inspirado en la escena de la playa de "De aquí a la eternidad", una escena que, aunque bastante "light", es también evocadora. "Nunca nadie me había besado así antes", murmura una emocionada Deborah Kerr a Burt Lancaster. La fotografía es un fotograma de esa misma escena.

La próxima historia, el 15 de mayo.

No hay comentarios: