31 mayo 2013

La sauna (Segunda y última parte)


Me encuentro atrapada entre su cuerpo caliente y la madera ardiente de la sauna. El sudor empieza a empapar mi nuca y su pecho, pero la verdad, no me importa en absoluto. Es más, toda esta situación me excita como nunca habría imaginado. La sangre abandona mi cabeza y ya no puedo ni pensar, sólo soy consciente de sus manos pellizcando mis pezones, de su pene erecto contra mi muslo, de sus besos furiosos y su lengua invadiendo mi boca.

Estoy húmeda de pasión y ansiedad, le quiero dentro de mí, pero me siento incapaz de hablar, tengo miedo de que si abro la boca y abandono sus labios no voy a poder evitar gritar. Pero es él quien abandona mi boca para morderme el cuello, y yo me aferro a su pelo con una mano mientras con la otra guío su miembro duro hacia mi sexo. Él me mira durante un instante y de repente me penetra con todas sus fuerzas, invadiéndome. Me abro para él  empiezo a mover las caderas.

Él sujeta mis manos sobre mis hombros con una sola mano, se mantiene quieto y deja que yo me mueva, y desliza su otra mano hacia mi clitoris. Sus movimientos son circulares, firmes pero suaves, y yo me adapto a él, busco mi placer sin pensar en el suyo. Mi propio egoísmo me excita y me lleva a la cima de un orgasmo que le envuelve y provoca el suyo.

La próxima historia, el domingo 9 de junio

2 comentarios:

Bolas Chinas dijo...

Me voy a tener que dar una ducha fría después pasar tanto calor y humedad en la sauna de tu relato.

Carla
www.lasbolaschinas.com

Sherezade dijo...

Cuidado con las duchas, que ahí también pueden pasar cosas peligrosas.... ;)

Muy interesante tu blog, por cierto :*