06 abril 2014

La tormenta perfecta

El otro día tuve un arranque de inspiración, así que toca un breve paréntesis en la pausa del blog... Espero que os guste.

Mientras me besas deslizo mi mano por tu pecho, acariciando el hueco entre tus pectorales y parándome al sentir el latido de tu corazón en las yemas de mis dedos. Nuestras lenguas enredadas se exploran, y una corriente eléctrica recorre mi espalda. 

Como empujada por un resorte, acerco mis caderas a las tuyas y me fundo en nuestro abrazo. Tu excitación se clava en mi vientre, gimo y me pierdo en el erotismo del momento, en tus manos que me ciñen y me atraen más hacia ti.

El beso se hace más intenso, más febril, sujetas mis piernas y me levantas para que rodee tu cintura con ellas. Prendida de tu cuello, agarrando tu cabeza, me aparto un segundo para mirarte a los ojos y constatar que eres real. Cojo aire y me sumerjo de nuevo en tus besos. La pasión del momento me marea, y ni siquiera soy consciente de que me has llevado a la habitación hasta que me depositas suavemente sobre la cama.

Por un instante todo parece ralentizarse mientras me acaricias sin dejar de besarme, apoyándote ligeramente sobre mí. No tardamos en desnudarnos el uno al otro con prisa por sentir nuestras pieles tocándose.

Quiero besarte, pero me retienes y diriges tu lengua y hacia mi sexo, húmedo ya, arrancándome suspiros de placer que llenan el silencio. Arqueo la espalda y abro más las piernas para recibirte. Mis manos se pierden por tu nuca y tu cuello, debatiéndome entre pedirte que continúes o atraerte y besarte de nuevo. La duda se disipa cuando tus dedos entran en acción y serpentean, volviéndome loca. 

De nuevo vuelves a mi boca. Sabes a mí, y te saboreo, transmitiendo sin palabras lo excitada que estoy. Ahora soy yo la que te tumba en la cama y desciende por tu cuerpo hasta encontrar tu miembro erecto. lo acojo entre mis labios y me deslizo arriba y abajo mientras mis manos recorren tus muslos y tu pene al ritmo que marca mi boca. 

Dedico toda mi atención a la sensación de tenerte en mi boca, a mi lengua jugueteando con tu glande, a los sonidos de deleite que escapan de tu garganta. El mundo se diluye dejando solamente el olor a sexo y a sudor y tus roncos gemidos.

Te deseo tanto que no puedo parar, pero tú tienes otros planes y me paras. Vuelves a tumbarme sobre la cama, y esta vez no esperas, me penetras con firmeza, y al sentirte al fin dentro de mí, mi cuerpo te recibe con ansia y se contrae. 

Nos movemos al unísono, perlas de sudor se forman sobre nuestra piel a medida que el ritmo se incrementa. Es tal el placer que nos resistimos a que termine, y mordemos, arañamos, apretamos, jadeamos intensamente y sin control, como animales desbocados.

Abrazados, susurramos palabras que no saldrán de la habitación ni de nuestras mentes, y cedemos al orgasmo que nos sacude y nos deja rendidos y con una sonrisa en los labios.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sacudido, rendido y sonriendo de gratitud por leerte nuevamente y antes de lo esperado! Besos. Brodac.

Anónimo dijo...

Hey! Dónde andas que no publicas?

Comic XXX dijo...

Viva el porno gratis!!