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26 diciembre 2012

Tarde de Spa (Segunda y última parte)

Aquí podéis leer la primera parte de la historia.

Las manos de Jesús se acercan peligrosamente a mis pechos y siento cómo el deseo me recorre. Quiero que me toque. Es que es la primera vez que me dan un masaje y no sé si es normal que sus dedos se dirijan ahora hacia mi ombligo, acariciando mi vientre y deslizándose hacia abajo, pero me encanta.

Respiro hondo, cierro más los ojos, y trato de concentrarme en las yemas del chico, que presionan mis caderas contra la camilla. Su pecho está muy cerca de mi cara, me atrapa en su perfume, y yo sólo me dejo llevar por la música, sintiendo cómo sus manos se acercan a mis muslos.

Las suyas son unas caricias duras, fuertes, que me permiten notar cómo mis músculos se tensan y se relajan a su paso. Sin dejar de hablarme y de susurrarme que me relaje, se aleja de mi lado y se coloca junto a mis piernas. Sus manos suben ahora por mis rodillas, y en cuanto toca el interior de mis muslos mi cuerpo se arquea. No me dice nada, y yo centro mi atención en mi respiración. Un dedo juguetón se acerca a mi clítoris y juega con él durante un instante.

Me abandono sin pensar en las consecuencias de la situación, dejo que me acaricie, que introduzca sus dedos en mi sexo. Mi boca se abre ansiosa, tengo miedo de gemir, pero él lo soluciona acercándose a mí y besándome. No puedo evitar tensarme, mover mi cuerpo a su ritmo, dejando que la toalla se deslice y mi cuerpo quede expuesto ante él, que me susurra al oído que tengo un cuerpo delicioso.

Entonces empieza su recorrido de besos y lengua por toda mi anatomía. Me desorienta, y ya no sé si lo que se enreda en mis pezones es su saliva o sus dientes. Sigue jugueteando con sus dedos hasta que los sustituye por su boca hambrienta, que fogosa deja escapar una lengua impulsiva que me lleva hacia un orgasmo completamente alucinante, dejándome más relajada que nunca.

Voy a tomarme unos días de descanso, aprovechando que se acaba el año. Espero que tengáis una FELIZ Y SENSUAL entrada en el 2013. Nos vemos, con la próxima historia, el próximo 13 de enero de 2013.

Fotografía de Juan David Escobar

18 diciembre 2012

Tarde de Spa (Primera parte)

Llevo meses aguantando el estrés. El 90% de mi vida transcurre en torno al trabajo; incluso mis relaciones sociales tienen que ver con él... Pero no hoy.

Ayer decidí dedicarme un día a mí misma, desconecté el móvil y cerré el portátil, apagué el despertador y cerré las persianas. He dormido hasta que mi cuerpo ha dicho basta, me he levantado dejando que las sábanas se deslizaran por mi cuerpo desnudo, he tomado café y me he preparado para pasar la tarde en un Spa.

Los chorros de agua, el calor de la sauna y los vapores mentolados del baño turco han ablandado todos mis músculos. Para terminar la tarde, pido un masaje. La recepcionista me pregunta si deseo ser atendida por alguien especial. Miro las fotografías de los masajistas que están colgadas en la pared, junto a su nombre y su especialidad. Me decido por Jesús, un chico joven, moreno de piel y pelo, con unos ojos negros penetrantes, y la recepcionista me recomienda el masaje con aromas eróticos.

Dudo un instante, pero qué demonios, un día es un día, así que accedo y la chica me conduce a una habitación donde suena una música suave que no sé ubicar, tal vez algo hindú. La iluminación es cálida y suave, y la camilla está cubierta con sábanas burdeos. La recepcionista me indica que debo desnudarme y tumbarme boca arriba, con la toalla cubriéndome el cuerpo. Sigo sus instrucciones y ella me cierra los ojos y me coloca unos algodones con agua de rosas en los ojos. Enciende lo que supongo debe ser incienso y oigo cómo abandona la sala.

Al rato llega el masajista y me saluda con voz suave, y siento cómo se acerca a mí. Me indica que debo respirar hondo y relajarme, no pensar en nada....

Sus manos se posan sobre mis hombros y empieza a moverlas suave pero firmemente, siento cómo mis hombros se relajan en sus manos, respiro y el incienso entra en mis pulmones... Despacio, Jesús va bajando sus manos hasta el inicio de la toalla, sin parar de presionar con sus dedos, recorre las clavículas, se acerca hacia el esternón y sus manos se pierden por debajo de la toalla, cerca, muy cerca de mis pechos...

(Continuará el próximo 26 de diciembre de 2012)