21 febrero 2006

Obsesión

Desde aquella tarde en que me asomé a la ventana veo su cuerpo en todas partes. Imagino cómo sería tocar la piel suave y tersa de su pecho, o meter mi nariz entre el vello rizado de su pubis, oler la gata que se pasea frente a mí.

Porque estoy segura de que ella sabe que miro. Tiene que saberlo. Cada noche espío sus movimientos felinos a través de los visillos transparentes de su habitación. Cada noche la oigo gemir con las ventanas abiertas mientras su novia recorre con su pasión los rincones ocultos de su cuerpo.

Y al final, siempre se sitúa sobre su amada, con una rodilla a cada lado de su cara, dejando que la lengua experta le provoque un orgasmo abrasador, mirándome mientras llega al clímax, abriendo con sus manos crispadas las cortinas de la habitación. Mostrándose.

Y yo no puedo evitar ver que esos ojos me miran y me persiguen por la ciudad, obsesionándome.

14 febrero 2006

Fantasía envolvente

En mi mente tu imagen juega a perturbar mi tranquilidad. Ese trocito de piel que alcancé con la punta de mis dedos va haciéndose grande a medida que se oscurece el día. Son mis noches eterno delirio de pasiones imaginadas, besos robados, caricias perniciosas subiendo por la curva de tu espalda. Es tan grande el dominio que ejerces sobre mí que mis manos no me obedecen, y no paran de juguetear con mis pezones, intentando en vano que aparezcas para morderme.

Mi razón no puede parar los movimientos rítmicos que mis caderas ensayan, tan embriagada de tu aroma que soy incapaz de pensar y me muevo en la cama, rozando con mi cuerpo desnudo la calidez de las sábanas, como una gata en celo que necesita ser saciada.

El inicio de tu espalda que mis dedos tocaron aquella noche me ha convertido en un animal ansioso, con la excitación a flor de piel y la humedad persistente de mi sexo llamándote.

Ese instante me ha convertido en mujer.

06 febrero 2006

Fóllame

No me vengas con historias,
¿no ves que me tiemblan las manos?
¿no notas mi respiración acelerada en tu cuello?
¿no sientes mi humedad en tu rodilla?
¿no intuyes mis movimientos en tu cadera?

Si es cierto que me deseas, bésame,
no dejes que mis labios inflamen el aire que nos rodea.
Si de verdad mi tentación es enorme, fóllame,
no dejes que mi ansia consuma mi piel y embriague mis sentidos.

Fóllame,
sin parar un solo momento,
sin dejarme respirar,
sin darme tiempo a pensar.

Fóllame,
te lo suplico,
te lo ordeno,
te lo imploro.

Fóllame.

23 enero 2006

El duelo

Lo que sigue a continuación se escribió en el bar "Il Tempo" (El molinar - Mallorca), el pasado jueves 19, a eso de la medianoche, mientras escuchábamos un dueto Hardrockero (Black Jack). La inspiración nos llevó a hacer un duelo poético, que ahora transcribo aquí, aprovechando para dar las gracias a los que participaron (Dani, Álvaro y Lourdes). Fue genial.



Un gesto suave,
una mirada intranquila,
hermandad que se transforma,
deseo,
lujuria,
pasión.
Le miro y sus labios me llaman,
me acerco y mis manos tiemblan.
Suavemente me mata,
dulcemente me pierde
su mirada.

Sherezade (Yo misma)


¿Es verdad que las montañas
esconden el nido del Águila?
¡Es verdad que el vuelo del águila
determina la soledad del nido!
Yo quiero estar en la soledad de tu nido
volando con la inquietud del águila
en la soledad de tu nido

El Halcón de Palencia (Álvaro)

La piel de tus pantalones
se ciñe, se confunde
con tus piernas.
Y mi deseo, ardiente, insaciable,
crece y se expande,
acercándose, acariciándote.
Quiero ser cuero

Sherezade

Tal vez el momento sea eterno,
mírame a la cara y dime
que no estamos sino tú y yo,
solos con tu guitarra
en esta habitación.

Lourdes

He nacido en tus labios,
me he perdido en tus ojos,
robándote el fruto
de tu sexo.
Amor,
no existe, es el deseo frustrado
de mi miembro en tus labios.
Pasión,
es lo que ocurre en mi mente,
al intuir tu corazón bajo tus pechos.
Deseo,
es lo que ahora mismo se manifiesta
entre mis piernas.

Sherezade

"Noches"
Noches en soledad
Miedo
Miedo es soledad
¿Porqué?
Porque es duda
duda
dudar no es duda
si dudas en soledad
Miedo, ¿porqué?

El Halcón

¿Por qué lo haces?
¿Por qué me besas con pasión,
mordiéndome con desespero?
Si luego huirás lejos,
dejándome sola con mis dudas y mi miedo.
Mi conciencia martillea
el rincón oscuro de mi mente donde aguardo
que vuelvas a besarme otra vez.

Sherezade

Yo no sé hablar de deseo
¡Quizás, porque no te conocía!
Ahora que te conozco,
a ti deseo,
o a ti desconocida.

El Halcón




02 enero 2006

Deseo


Puedo sentir tu aliento cortante en la nuca, erizándome el vello, quemándome la piel.
Noto en mis muñecas el tacto áspero de las cuerdas que me inmovilizan, obligándome a seguir erguida mientras tú deslizas las manos por mi espalda.
Provocas el miedo, alargando la espera, atrapando el tiempo en este mundo de desesperado erotismo.

Te deseo...

No me obligues a llamarte, no quiero ser la que pierda el juego otra vez. Temo y deseo tu castigo, el momento en que tus dedos se conviertan en garras, ese instante en que te agarras a mi pelo y me obligas a mirarte a los ojos, a suplicarte que me beses, que me muerdas los labios hasta hacerme sangrar.
Te apoderarás de mí, clavándome los dedos en las caderas, poseyéndome con furia desbocada, provocando en cada embestida más dolor y más placer, haciéndome perder el sentido.

Te deseo...

No me obligues a confesarlo, quiero que estos instantes duren para siempre...