26 diciembre 2009

Otro año que se acaba...


No puedo menos que desearos que todsas vuestras experiencias en este año que pronto estrenaremos sean placenteras; que descubráis nuevos horizontes, y que el sexo sea lo único que os mantenga con los pies en el suelo.

Además, y como cada año, llega el momento de hacer recuento y plantearse nuevos propósitos para este año que entra; yo, como estoy harta de no cumplir ninguno, este año sólo voy a proponerme uno:

Seguir con la mente abierta y cruzando las líneas impuestas

Muchos besos

19 octubre 2009

Huellas en la arena - Relato 2

Estos relatos son independientes el uno del otro; no obstante, si la curiosidad te puede, puedes leer el primer relato.

"La lluvia empapaba la ciudad y resbalaba por las ventanillas del coche; en el asiento trasero, el vaho de nuestra respiración nos aislaba de miradas ajenas.

Durante largas tardes de invierno creamos un mundo propio, alejado de aquellos de quienes no podíamos huir; lejos de ogros y brujas, de temores y miedos.

El primer beso fue algo natural; debía llegar, tarde o temprano, coloreando nuestros amistosos abrazos con un matiz sexual que nos convirtió en amantes. Deseábamos desnudar con las manos los cuerpos que tantas veces habían ardido con nuestras miradas. El placer nos unió, enlazando conversaciones con caricias, bellas palabras mientras mordías mis muslos; yo volaba lejos gracias a tu lengua, a paraísos de jadeos, me elevaba hasta las cumbres del cielo, más allá de mi yo mundano."

Banda sonora: "Puta" de Extremoduro (https://www.youtube.com/watch?v=qJPQRpnWNiI)

06 octubre 2009

Huellas en la arena - Relato 1

Nuestro paso por la vida nunca es sigiloso, de él queda una huella impresa en la arena de la memoria ajena. Algunas huellas son profundas, podemos verlas perfectamente al mirar atrás, hundidas y rodeadas de recuerdos borrosos, disueltos ya por las olas del tiempo.

En mi orilla, se perciben las sombras de varios amantes, haciendo que a veces desee, con todas mis fuerzas, revivir las pasiones que me sacudieron en aquel instante. Pero sólo es válida la dirección que me aleja y, aunque no pueda evitar mirar con nostalgia las marcas que dejaron, es en el futuro donde espero hallar más experiencias que atesorar...

No obstante, es desde el pasado desde donde voy a escribir esta serie de relatos, independientes entre sí, y cuya única conexión soy yo...

Hace tiempo ya que no te busco tras el cristal de mi habitación; quizá porque la ventana desde la que miraba hace años que no está frente a mi cama, quizá porque la adolescencia quedó atrás hace demasiado tiempo.

Éramos jóvenes e inexpertos, no sabíamos mentir ni obsesionarnos con falsas apariencias, y nos entregábamos con fruición a los juegos eróticos que se nos ocurrían; el mar fue testigo a veces de calentones memorables, hasta aquel día definitivo, escondidos de miradas ajenas en algún rincón que ya no consigo rememorar, llegamos donde nunca nos imaginamos que llegaríamos, a la orilla del placer que todos los amantes anhelan. Recuerdo aún tu cara, el brillo de tus ojos y tus labios abiertos, jadeantes, susurrándome que era una diosa, tu diosa.

Hubo otras veces, otros lugares, pero fuimos los primeros. Memorables."

Banda sonora: "Lunas rotas" de Rosana (https://www.youtube.com/watch?v=HoJ75NojkYU)

23 septiembre 2009

Inevitable

Tenía la sensación de que me estaba metiendo en un callejón sin salida y, a pesar de todo, acepté su invitación; dejé que me descalzara y me recosté en el sofá de terciopelo negro, que me acogió como un buen amigo.

El alcohol era lo único inocente de aquella habitación; sobre la repisa de la chimenea descansaba un ejemplar del Kama Sutra; en la pared, varias litografías de carácter erótico iluminadas apenas por las velas; sobre la mesa, dos copas de vino tinto; en el equipo de música, notas suaves de un piano llenando la habitación. Me levanté, sintiendo en los pies el suave tacto de la alfombra, y cogí con delicadeza el libro, ojeándolo. Las manos de él no supieron esperar y reptaron buscando mi cintura. El libro cayó y me abrazó. Podía sentir su aliento en mi nuca.


El beso que siguió me recordó los amores de verano y los nostálgicos atardeceres de otoño. No esperó mi reacción; simplemente me tumbó allí mismo, dulcemente, y deslizó el vestido por mi vientre; hundió su lengua en mí, gemí y sus ojos se perdieron en los míos. Me dejé llevar por la tormenta de su cuerpo, moviéndome al ritmo que las olas de placer que nos imponían. Los latidos desbocados desgarraron la noche y la calma placentera vino a sentarse a nuestro lado. Dormí abrazada a su cintura y desaparecí cuando la suave luz del amanecer bañó sus párpados.

26 agosto 2009

Reflexiones

Hoy, cosa rara, estaba viendo la televisión y prestándole atención (normalmente la tengo puesta y me dedico a otras cosas) cuando una escena de la serie "Cinco hermanos" me ha llamado la atención: En resumen, una pareja que está empezando, se ve en una situación un poco tensa; al final, la comunicación fluye y ambos se confiesan que se quieren y "se importan" mucho, pero no quieren acostarse juntos, puesto que han cometido muchos errores y quieren ir despacio.

Anonadada me he quedado; no es que no me crea que hay gente que lo hace, pero me parece un tanto extraño: si alguien te importa poco te acuestas con él; es decir, te abres completamente, te quedas desnudo e "indefenso", pones en sus manos algo tan importante como tu placer; pero si la otra persona te importa, evitas algo tan sano, divertido e íntimo como el sexo. No lo entiendo....

Por cierto, ¿Son manías mías o Calista Flockhart cada día está más delgada?